En esa plaza que lucía tan linda y que nunca podré volver a mirar con los mismos ojos. Muchas horas, noche incluida, habitando la plaza. Compartiendo y charlando con tanta gente maravillosa. Mereció la pena el esfuerzo, siempre lo merece. Me reencontré con Jordi y por fin le puse cara a Yupanqui, el grupo que fuimos de Cáceres fue genial, me encanta aprender de gente con tanta sensibilidad artística. Hubo ausencias justificadas que se echaron mucho de menos y como siempre la gente de Villafranca, jóvenes y no tan jóvenes dándole razones, sentido y fuerza a esta lucha. Muchas gracias a todas y todos los que hicisteis posible este fin de semana. ¡NO QUEREMOS LA REFINERÍA¡
Las dos asignaturas que menos me gustaban de estudiante eran plástica y dibujo. Han tenido Ibarra y compañía que empeñarse en construir una Refinería en Extremadura para que yo, en 2006 hiciera mi primer trabajo manual voluntario y por iniciativa propia: una ''galleta'' donde se lee Refinería No y Energías Renovables. Desde ese momento orgullosa de mi trabajo la he lucido en numerosas ocasiones, seguro que muchos la conocéis. La próxima será en Madrid el día 12, y en esta ocasión tan especial no sólo llevaré la galleta, también me acompañará el saco de dormir.¡¡¡¡NOS VEMOS EN MADRID¡¡¡
Ha sido un fin de semana especial.
El Sábado por la mañana Javier Merchán nos hizo disfrutar con una charla fabulosa. Todos nos quedamos con ganas de más y somos conscientes de que fue un privilegio escucharle.
Marisa, profesora de Trabenco nos enseñó su maravilloso proyecto de colegio público, un ejemplo de entrega, trabajo y sensibilidad a la hora de trabajar en enseñanza.
Compartimos el espacio de la comida con un sol de Mayo radiante, con compañeros y familia, un verdadero gustazo.
A primera hora de la tarde Rosa, Juanma y Jara, madre, padre y alumna de Trabenco completaron nuestra visión de esa maravillosa escuelita y nos emocionaron.
Durante el taller de extraescolares fue muy gratificante ver a tantos compañeros reflexionar, debatir e intentar buscar estrategias para mejorar su práctica docente.
¡Y que decir de la noche¡ cañas y conversaciones con la que más se echa de menos por estas tierras.
El Domingo aunque cansadas allí estábamos, aprendiendo y compartiendo de nuevo. Jose Janela contextualizó en portugués la situación global en la que la privatización de la enseñanza es una parte más de todo un engranaje, y Rafa nos dio pistas de cómo se está materializando en España.
Tengo la sensación de que la gente se encontró a gusto, que pudo opinar con libertad, que el ambiente era especial y eso para mí es lo más importante.
En cuanto a mis compañeras y compañeros de CGT ¡qué deciros si no tengo palabras¡ Muchas gracias por hacer posible todo esto.
Cada vez soy menos mitómana, pero hoy me he emocionado al enterarme de la muerte de Antonio Vega, ahí va la primera vez que aparecieron en televisión cantando una canción que siempre me ha encantado.
Es verdad que hace mucho que no escribo. Pero es que no me sale ná. Últimamente ando como más hacia dentro. Quiero decir que creo que estoy en un momento de reflexión y no me sale con facilidad compartir mis meditaciones. Por supuesto no es nada malo, me rondan muchos temas por la cabeza, pero no están maduros. Hay muchas veces que algún acontecimiento puntual, normalmente incómodo, o que me irrita, me hace sacar cosas pa fuera, pero no últimamente. ¡Qué le vamos a hacé! Supongo que ya saldrá y aquí seguirá el blog para contarlo.
Lo más común es encontrarnos con citas de famosísimos filósofos e intelectuales en las que reflejan desprecio hacia las mujeres. Aquí dejo una de Gauss hablando sobre mujeres en las matemáticas que tiene un todo distinto al habitual. "[...] cuando una mujer, debido a su sexo, a nuestras costumbres y prejuicios, encuentra obstáculos infinitamente mayores que los hombres para familiarizarse con esos complejos problemas, y sin embargo supera estas trabas y socava en lo más profundo, indudablemente tiene el más noble de los valores, un talento extraordinario y un genio superior" Carl Friedrich Gauss
Ya no aparece con tanta frecuencia en los medios de comunicación la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía. No voy a entrar aquí y ahora en el debate Ciudadanía si, Ciudadanía no. No porque no sea interesante, sino porque quiero exponer las reflexiones a las que me llevaron tantos pseudo debates a causa de la última sentencia del supremo en este caso.
Pues bien, los detractores de la polémica asignatura aseguraban que no era una asignatura objetiva, como por ejemplo, las matemáticas.
¡Ya estamos¡ ¡Siempre con las matemáticas¡ ¡Qué manía¡ Pues señores, como profe de la temida materia no estoy nada de acuerdo. Por supuesto que los resultados matemáticos y el contenido de la asignatura son objetivos pero ¿su enseñanza? Evidentemente, no. Tradicionalmente se transmite como una asignatura competitiva, si me apuran segregadora, pues es la que aprueban ‘’los listos’’. Se la utiliza para etiquetarnos, para monopolizar el concepto de inteligencia, para que nos creamos superiores si somos capaces de entender a la primera qué es un logaritmo neperiano o el concepto de derivada en un punto. Se transmite que las calificaciones en esta materia son absolutamente determinante para el futuro profesional del estudiante: si no se te dan bien estás condenada a sufrir si te decides por las ciencias y si se te dan genial no se te ocurra manifestar que te inclinarás por ciencias sociales porque todos te dirán que vas a desperdiciar tu vida. Todo esto, no es objetividad, es una transmisión clara de valores. Debería haber otra enseñanza de las matemáticas, de forma que no signifiquen tanta presión para el que las estudia. Hay que enseñarlas como un juego, con unas reglas que hay que ir aprendiendo y sabiendo interpretar poco a poco descubriendo cómo nos ayudan a conocer e interpretar el mundo que nos rodea. Hay que hacer ver cómo con un poco de tiempo y esfuerzo podemos avanzar, cada uno a su ritmo. Dejar claro que la capacidad de abstracción se puede trabajar y que es una capacidad más del ser humano. Y que en el futuro lo mejor es dedicarnos a lo que nos guste y nos llene. Si es algo que tiene que ver con las matemáticas pues bien, si no, pues fenomenal también. Porque dos y dos seguirán siendo cuatro pero que la matemáticas sigan siendo odiadas por gran parte de los estudiantes no me gustaría que fuera algo inamovible.